Trastornos de aprendizaje

June 17th, 2008 by admin

Los trastornos de aprendizaje se refieren a un grupo heterogéneo de dificultades en el rendimiento, ya sea en la lectura, aritmética o escritura, que interfieren en el desempeño académico y las actividades cotidianas que requieren de estas habilidades y que no se explican por retardo mental, métodos de enseñanza inadecuados, dificultades sensoriales, trastornos emocionales o trastornos neurológicos genéticos o adquiridos.

Estos trastornos tienden a ser persistentes en el tiempo y a presentarse de diferentes formas a través de las etapas evolutivas. A la base de estos hay alteraciones en distintas funciones neuropsicológicas (perceptivas, motoras, lingüísticas), lo que se manifiesta a través de las dificultades de rendimiento en una o más áreas del aprendizaje, las que a su vez van variando en su expresión a medida que el sujeto va madurando y que se van modificando las exigencias escolares.

También varían de un sujeto a otro, en cuanto a su intensidad, a los patrones de dificultades pedagógicas y a las funciones neuropsicológicas alteradas. El curso suele ser prolongado. Es frecuente que éstos sean antecedidos por trastornos en el lenguaje y/o psicomotores durante la etapa preescolar, que en la adolescencia se manifiesten en déficit en la comprensión lectora y en la adultez en rigidez y/o desorden.

Estos trastornos en el DSM IV se ubican dentro de los trastornos de inicio en la infancia, niñez y adolescencia y se clasifican a en:

Trastorno de la lectura: dislexia. Rendimiento en la lectura significativamente menor al esperado para la edad, inteligencia y escolaridad. Se diagnostica al completar el primer año de enseñanza básica, en niños mayores de 7 años, con un CI normal o cercano a este.

Dentro de los síntomas se encuentra: presencia persistente y frecuente de errores en la lectura como: omisiones, distorsiones, sustituciones e inversiones de letras, palabras, frases. Generalmente, destacan las confusiones de letras por sonido o grafía semejante. Lectura lenta, con vacilaciones y perdida de línea, falta de respeto por los signos de puntuación, falta de entonación en la lectura y lectura de difícil comprensión para el que escucha. Frecuentemente están precedidos por dificultades en el aprendizaje del alfabeto, para juntar las letras en silabas y palabras y en general para categorizar o recordar diferentes sonidos.

Trastorno de la ortografía: disortografía. El rendimiento de la expresión escrita es significativamente menor al esperado para la edad, escolaridad e inteligencia y se observan uno o más de los siguientes errores: errores gramaticales, de ortografía y de puntuación en la elaboración de frases; etc.

La disortografía depende de la memoria visual y secuencial de cómo se escriben determinadas palabras, de la “conciencia” lingüística referente al significado de las palabras y sus relaciones, de la integración visomotora/visoespacial y de la planificación motora.

Trastorno del cálculo: discalculia. El rendimiento en el cálculo aritmético es significativamente menor al esperado para la edad, escolaridad e inteligencia. Se pueden observar una o más de las siguientes dificultades: dificultades para leer y escribir las cifras, dificultades en la orientación espacial de las cifras, dificultad para la comprensión de los conceptos matemáticos de cantidad; etc. La discalculia suele estar originada en alteraciones en la organización visoespacial.

Los trastornos de aprendizaje tienen una prevalencia de 5% a 10%, siendo más predominante en el sexo masculino con una relación de 3:1 a 5:1. No está claro si la diferenciación entre sexos es atribuible a una mayor derivación de varones, ya que suelen ser más disruptivos que las niñas cuando tienen trastornos de aprendizaje.

El proceso de diagnóstico de los trastornos de aprendizaje requiere la consideración de diversas variables que conlleva dicho cuadro. Se debe realizar una historia clínica que incluya los siguientes antecedentes: evolución de los síntomas, posición de la familia respecto del trastorno, historia del desarrollo, los antecedentes respecto a enfermedades, historia escolar, etc.El examen individual es fundamental para el diagnostico y se debe evaluar la cantidad y calidad del rendimiento en la lecto-escritura y/o calculo, así como el compromiso de las funciones neuropsicológicas. También hay que evaluar la actitud emocional, ideacional y conductual del niño con respecto a sus dificultades y al tratamiento

Dentro del tratamiento se requiere de la atención de un equipo multiprofesional en el que participan psiquiatras, neurólogos, psicólogos, psicopedagogos y profesores, los que tienen diferentes papeles y grados de participación según las características del trastorno en particular, etapa de evolución del cuadro y del desarrollo del niño.

Dado que estos trastornos afectan al niño en sus relaciones con el sistema familiar y escolar, el tratamiento es un proceso que implica el desarrollo de estrategias de intervención en cada uno de los diferentes niveles que están alterados. Los más frecuentes son:

-Tratamiento psicopedagógico orientado a estimular áreas deficitarias tales como las funciones psicolingüísticas, visoespaciales, visomotoras y reforzamientos de las funciones que están sanas para compensar las primeras.

-Desarrollo de hábitos de estudio y de motivación por el aprendizaje.

- Orientación a los padres respecto del tratamiento, duración, evolución y la adecuación de sus actitudes.

-Estimular la permanencia del menor en el colegio y un curriculum adecuado a sus características.

El tratamiento suele ser prolongado, pudiendo variar entre 6 meses a 2 a 3 años. Es frecuente que una vez terminado el tratamiento este tenga que reinstalarse más tarde, en la adolescencia, cuando las materias requieran de nuevas funciones para responder a las exigencias. El tratamiento precoz, intensivo e individual es el más eficiente.

El pronóstico es variable y depende del CI, severidad del trastorno, oportunidades de rehabilitación, edad de diagnostico, interés de los padres. Los trastornos de aprendizaje tienden a persistir en la vida adulta, pero un tratamiento oportuno permite compensar las dificultades y disminuir su impacto, en caso contrario el pronóstico es pobre.

A modo de conclusión podemos señalar que los trastornos de aprendizaje constituyen un abanico de dificultades para el niño, los profesores, los padres y la comunidad en general.

La sociedad aun no se encuentra preparada para acoger a los niños con trastornos de aprendizaje, lo que conlleva a una serie de experiencias negativas a los largo de las diferentes etapas evolutivas, las que van a impactar en el desarrollo integral de la persona. En la escuela el curriculum suele estar diseñado para niños “normales” o que se adecuan a lo que el profesor y la institución esperan.

Actualmente los trastornos de aprendizaje siguen constituyendo un desafío para la investigación, dado que aun es necesario seguir profundizando los conocimientos en relación a su tratamiento, así como el desarrollo de sistemas educacionales que puedan asumir a los niños que son diferentes. Esto progresivamente permitirá un mayor entendimiento de los niños que no pueden seguir el ritmo de aprendizaje del curso, que no tienen logros académicos esperados a pesar del esfuerzo de los profesores o del castigo o incentivo de los padres para que estudie

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